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Disautonomia

 

Ya platicábamos la semana pasada, de que muchas enfermedades, la gran mayoría, suelen presentar sus síntomas cuando ya han entrado en fase de solución y cómo incorrectamente, la medicina alópata, tomaba dicho síntoma como la enfermedad misma y no como el comienzo de la curación de la misma.

Pues bien, en Biodescodificación, hay que tener una cosa muy clara. La Biodescodificación no es saber lo que significa cada síntoma o qué emoción afecta cada órgano. Ni es sólo revisar un árbol genealógico.

La Biodescodificación es mucho más que eso.

De nada me sirve a mí, saber que una angina de pecho es por un problema familiar, si no sé también, que la fase de sanación de la angina de pecho es un infarto al miocardio.

Esto es imprescindible para que los aspirantes a Biodescodificadores, puedan desempeñar correctamente su trabajo.

La Biodescodificación, es el análisis, que busca la emoción oculta, que luego de un shock emocional, daña a un órgano específico.

Dejemos también, tres cosas claras, que no «cura» la Biodescodificación: Envenenamientos, Accidentes y Defectos de Nacimiento.

Todas las enfermedades que no caigan en estos tres grupos, están detalladas en los principios básicos y sobre ellos habremos de trabajar.

Hablemos pues de conceptos básicos a conocer en Biodescodificación:

Toda enfermedad, se desarrolla de la siguiente manera:

NORMOTONÍA (DE NORMALIDAD)

Es el estado de nuestro ritmo normal día-noche.

Estar en un estado de normotonía, signifca no presentar ningún ningún síntoma, hacer nuestra vida normalmente.

Dentro de ésta etapa normal (nomotonía), nuestro sistema nervioso autónomo, trabaja en dos etapas:

– SIMPATICOTONÍA

Es el estado en que vivimos «de día». Un estado activo del cuerpo humano, en donde realizamos, inconscientemente, varias funciones biológicas: digerimos o hacemos latir nuestro corazón. Sólo que no estamos pensando en ello, pues todo funciona automáticamente.

Estamos despiertos y en un tono que podríamos de «estrés», de lucha o de huída, porque estamos conscientes y pendientes de todo.

– VAGOTONÍA

Es el estado que por lo general vivimos «de noche». Es un estado pasivo, en donde descansamos. Las funciones biológicas como la respiración se mantienen, pero de igual manera no estamos conscientes de estar respirando. E igualmente podemos digerir.

Hasta aquí, tenemos claro lo que es una vida, digamos sin problemas.

Ahora bien, supongamos que se vive un impacto emocional sumamente fuerte.

Entonces entramos a las siguientes etapas:

LA FASE ACTIVA DEL CONFLICTO

Se presenta en nuestra vida, un conflicto emocional que obviamente, viene a alterar nuestra normotonía (nuestro estado normal), alterando por supuesto, nuestro ritmo biológico.

Se altea nuestra digestión, nuestra respiración, nuestro ritmo cardíaco, nuestro sueño, etc.

El conflicto emocional entonces, dispara el inicio del «Programa Biológico» (lo que para nosotros es la enfermedad), porque nos está avisando, que algo ha ocurrido, que una emoción no se ha gestionado, que algo nos está dañando y que debemos resolverlo.

Y ese impacto emocional, está afectando simultáneamente, nuestra psique (mente), nuestro cerebro, y un órgano específico.

Ya vivimos el impacto emocional, ha comenzado la fase activa del conflicto, por lo tanto a:

NIVEL PSÍQUICO:

La fase activa del conflicto es experimentada como estrés emocional y ocupación mental constante sobre el conflicto. Se piensa en lo ocurrido, todo el tiempo. En lo que pasó, en lo que hice, en lo que dije, en todo. Se dan vueltas y vueltas a lo ocurrido.

NIVEL VEGETATIVO:

Durante la fase activa del conflicto el sistema nervioso se encuentra en simpaticotonía constante, un ritmo del día continuo. Todo nuestro ritmo de vida normal se altera y podemos comenzar con :

Insomnio, falta de apetito, pérdida de peso, ritmo cardíaco acelerado, presión sanguínea elevada, disminución del azúcar en la sangre, o náuseas.

Hemos perdido pues, nuestro equilibrio biológico por dicho impacto emocional. Estamos en crisis, estamos alterados, nerviosos, tristes, angustiados, enojados, etc.

Ésta fase activa del conflicto, también suele conocerse como FASE FRÍA, porque durante el estrés los vasos sanguíneos se constriñen dando como resultado manos y pies fríos, temblores, escalofríos, piel y sudores fríos.

Desde un punto de vista biológico, el tono de estrés prolongado, particularmente las horas extras en vigilia y la preocupación por el conflicto, generan condiciones ideales para resolverlo.

NIVEL CEREBRAL:

Como ya sabemos, porque lo hemos mencionado muchas veces, cada que hay un impacto emocional, el organismo marca en una zona del cerebro, una mancha (correspondiente a un órgano específico). Pues bien, esta marca en el cerebro, se conoce como Foco de Hamer, y aparecerá en cualquier TAC cerebral simple y sin contraste como una diana de tiro, es decir, como círculos concéntricos sobre la zona del órgano afectado por la emoción mal gestionada, por el impacto emocional vivido.

La localización de la lesión en el cerebro, estará determinada por la naturaleza exacta del conflicto.

NIVEL ORGÁNICO:

En nuestro cuerpo, claramente comenzarán los cambios.

Los órganos dirigidos por el cerebro antiguo presentarán multiplicación celular. Los órganos dirigidos desde el cerebro mostrarán decremento celular, etc.

Y, dependiendo de la fuerza del impacto emocional, serán nuestra molestias. Que pueden ir desde un simple dolor de cabeza, hasta un sangrado o una molestia mayor.

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