LOS CONFLICTOS EMOCIONALES EN BIODESCODIFICACIÓN

LOS CONFLICTOS EN BIODESCODIFICACIÓN

Incluso yo, cuando algo me sucede cuando algo me duele, cuando algo me pone triste o me emociona, me quedo pensando si es por algo que hice o vi hoy, si es por algo que me sucedió de niña o adolescente, si es por algo que me dijo alguna vez mi mamá, si es porque me sugestioné al ver alguna película o leer alguna noticia o qué carambas pasó.

Todos somos así, absolutamente todos los seres humanos somos así.
Queremos racionalizar las causas o la causa específica de algo que nos esté ocurriendo y casi nunca pensamos que puede ser el resultado de varios procesos distintos que simplemente se conjuntaron por la magia de las estrellas.

Todos y dependiendo el “grado” de “importancia” que le demos a lo ocurrido, navegaremos por un mar de opciones posibles a aquello que nos pasa.
Puede ser un dolor, puede ser una emoción de miedo, puede ser ansiedad, puede ser un ataque de ira, pueden ser unas ganas de llorar inexplicables, puede ser una sensación de vacío, puede ser una desconfianza de pronto, puede ser una duda que nos invade, puede ser un kilo más que no comprendemos de dónde salió….porque puede ser “lo que sea”.
Por supuesto comenzaremos con un análisis rápido de cosas básicas y simples como:

– ¿Qué comí hoy?
– ¿Qué hice hoy?
– ¿Qué me dijo o hizo tal o cual persona?
– ¿Con quién me peleé o discutí?
– Qué noticia oí?
– Qué pasó en mi casa?
– Etc., etc., etc.

Hay ocasiones en que efectivamente fue algo que nos ocurrió, encontramos lo sucedido, volvemos a sentir la emoción vivida y damos con el hecho que nos produjo ese conflicto, la causa de dicha emoción, el pensamiento, el problema y todo vuelve a la normalidad.
Pero no siempre es así…ojalá fuera siempre así. Ojalá fuera tan fácil como tan sólo localizar la situación que nos hizo vivir un conflicto emocional.

En Biodescodificación los conflictos pueden ser tan variados y distintos que a veces, encontrar la verdadera causa de aquello que nos aqueja pareciera imposible. E incluso son tan tiernos y románticos esos conflictos, que hasta de mezclan confundiéndonos todavía más y es cuando de pronto, si alguien nos pregunta ¿qué pasó? Decimos que no pasó nada.
Entenderemos entonces por conflicto, toda aquella circunstancia que me hace sentir “raro”, que me resulta “desconocida”, eso que estoy sintiendo pero que “no comprendo”. Eso que cambió mi día o que me hizo dejar de ser yo e incluso me impide volver a ser lo que era hasta ayer o hasta hace unos minutos era yo. Eso que me ha quitado mi confianza en mí, mi fuerza, mi valentía, mi seguridad.

Vamos a comenzar por conocer a los CONFLICTOS, porque con ello podremos saber cuándo menos, por dónde comenzar a buscar cada que sintamos que algo ha cambiado en nuestra vida, en nuestro día a día, esa emoción o pensamientos que hasta ayer no estaba y que hoy está:

CONFLICTO COYUNTURAL:
Que para ser honestos yo mejor llamaría CONFLICTO CIRCUNSTANCIAL porque la verdad, se entiende mejor.

Un conflicto CIRCUNSTANCIAL es algo que tal vez estamos viviendo por primera vez, jamás lo hemos vivido, no sabemos cómo reaccionar, no sabemos qué decir, no lo hemos visto ni en nuestra familia ni en una película, simplemente está ocurriendo y no sabemos qué hacer o qué decir o qué pensar.
Nos está ocurriendo sólo a nosotros, aunque estemos entre más personas.
Puede ser una emoción, puede ser un dolor, puede ser un pensamiento…
Algo pasó o está pasando y no sabemos qué hacer porque en “nuestra normalidad”, jamás había ocurrido.
Puede ser que esté yo viviendo un accidente de tránsito, tal vez acaban de chocar mi auto.

Tal vez entro a mi casa y descubro que entraron a robar, tal vez descubro que la señora que me ayuda con la limpieza no está y me hace falta un collar.

CONFLICTO ESTRUCTURAL:
Pensemos en una construcción, pensemos que apenas comenzaron esa construcción, ya hay algunas columnas, algunos muros, varillas, huecos para ventanas, huecos para puertas, cimientos, parte de la barda, etc.
Esa obra en construcción y esa obra en construcción, somos nosotros.
Y esa estructura, esas partes estructurales, esas varillas, columnas, cadenas, cimientos…son los elementos que van a constituir lo que seremos al final.

Podemos resultar una casa débil porque a la cimentación le faltó concreto.
Podemos resultar en una casa oscura, porque nos colocaron pocas ventanas.
Podemos resultar en una casa con goteras, porque al colado la losa del techo con un concreto de mala calidad.
Podemos resultar en una extraordinaria casa, firme y bien iluminada.
Podemos resultar una casa sencilla, mal terminada y sin mucha gracia
Podemos resultar una súper casa funcional, estética, bella por fuera, bella por dentro y fuerte.

¿Y quién ha construido esa casa?, ¿Quiénes diseñaron esa casa?
¿Quiénes han intervenido para que yo sea una buena o una mala casa?
¿Quiénes han influenciado el estilo de esta casa que soy yo?
Pues obviamente mis padres junto con el resto de la familia.

– EL TRANSGENERACIONAL (Toda mi familia desde mis padres hasta mis tatarabuelos)
– EL PROYECTO SENTIDO (Todo lo vivido por mis padres desde 6 meses antes de concebirme y hasta mis 3 añitos).

Somos todos y cada uno de nosotros, el resultado de sueños, expectativas, deseos, frustraciones, desgracias, malas suertes, economías, calamidades, amores, desamores, felicidades y tristezas de cada uno de todos ellos.

De verdad que habría que sentarnos un día para una profunda introspección de lo que toda la familia ha programado en nosotros.

Continuemos con nuestra metáfora de la “casa”.
Ahora imaginen, que esa estructura, la de toda la casa, tiene ocultos (porque así andaban los albañiles, muy creativos y ocurrentes) pequeños “paquetitos” de pólvora.
Nos están construyendo con paquetitos de pólvora ocultos, escondidos, secretos.
Nadie los ve a simple vista, nadie los siente.
Y la obra sigue, la construcción de esa casa que soy yo, sigue.

Esos paquetitos de pólvora, son los dramas, los llantos, los problemas amorosos, los conflictos económicos, los secretos, los abandonos, las muertes, las pérdidas, los accidentes, las orfandades, todo lo feo que le ha ocurrido a cada uno de los miembros de mi familia y que nunca se solucionó y se olvidó pero no se superó.
Esos paquetitos de pólvora, me los están instalando a mí, sólo que yo no lo sé, ni idea tengo que esos paquetitos existen y los traigo conmigo, están ocultos.

A estos paquetitos de pólvora, se les conoce como CONFLICTOS PROGRAMANTES.
Me están programando para “resolver” aquello que el transgeneracional o el proyecto sentido no resolvió.
Pero resulta triste y molesto, porque yo no lo sé, ni siquiera lo intuyo, no tengo la menor idea y lo peor, YO NO MEREZCO ESO.

Pasamos entonces al CONFLICTO DETONANTE, a esa vivencia que de pronto, hace estallar algunos de mis paquetitos de pólvora.
Resulta que mi pareja me abandonó y yo entré en depresión, perdí las ganas de vivir, ya no tengo paz en mi corazón, ya no confío en los hombres, pero quiero casarme, pero quiero tener hijos, pero ahora con quién, pero por qué me dejó, pero por qué me engañó…
¿Se dan cuenta de algo?
Ese conflicto detonante tan sólo hizo estallar ese paquetito de pólvora que correspondía a un conflicto de desamor y de abandono de alguien en mi familia, de alguien que pudiera ser mi tía, mi abuela, mi bisabuela, etc.
Yo tan sólo detoné justo ese paquetito de pólvora, al haber vivido una circunstancia similar que trajo a mi mente subconsciente las mismas emociones que vivió en su momento la persona de mi árbol. O tal vez fue pólvora programada por mi madre por todas sus experiencias de desamor o el desamor que ella vio entre sus padre. Yo tan sólo soy la “pobre víctima” elegida por los Dioses del Olimpo, para pagar los platos rotos.
¿Y por ese abandono yo me enfermo?
¿Y por ese abandono yo muero?
¿Y por ese abandono yo pierdo mi trabajo?
¿Y por ese abandono yo me quedo soltera para siempre?
¿Y por ese abandono yo comienzo con sobrepeso?

Eso que la linda medicina moderna llama ahora “enfermedades genéticas” o “genética” simplemente, no es que paquetes de polvorita heredados, esperando detonar, explotar.
Somos las casas diseñadas y construidas al gusto y manera de TODOS los miembros de nuestra familia materna y de todos los miembros de nuestra familia paterna.
Y para hacer éste lío más gordo, estamos todos ustedes y yo misma, vulnerables a EXPLOTAR ante vivencias específicas que nos harán tropezar, derrumbarnos, enfermar.

Eso es lo que descubrió la Biodescodificación.
Que mientras no encontremos qué paquetitos de pólvora nos fueron colocados y quiénes fueron los que colocaron dichos paquetitos de pólvora, estaremos vulnerables toda nuestra vida.
Hay personas vulnerables a conflictos económicos, otros más, vulnerables a conflictos de pareja, otros más a conflictos familiares, otros más a conflictos reproductivos…y así, los hay para todo tipo de conflictos.

Y justo es cuando explota un paquetito de pólvora, que nos preguntamos “¿Qué pasó?”, esto no es normal, yo no soy así o yo no era así, algo está mal, debo arreglar esto…

Y podemos traer paquetitos de pólvora que estallarán cuando tengamos horas de haber nacido, o pueden estallar a nuestros 75 años cuando se rompa esa cadera.
O paquetitos sumamente pequeñitos que estallan día tras día y nos acostumbramos a ellos como una diabetes, como una artritis.

TODA UNA INJUSTICIA, lo sé.

Y ahí vamos por la vida preguntándonos por qué siempre nos enamoramos del infiel, o por qué no he podido tener hijos, o preguntándonos por qué siempre nos enamoramos de hombres o mujeres casadas, o preguntándonos por qué ningún negocio que pongo funciona, o preguntándonos por qué mi hijo nació enfermo, o preguntándonos por qué jamás terminé una carrera, o preguntándonos por qué nos da miedo manejar, o preguntándonos por qué no veo bien de lejos o de cerca, o preguntándonos por qué nos duele ver animalitos en la calle tirados, o preguntándonos por qué acumulo cosas, tal o cual cosa….

Porque vinimos a este mundo, a resolver todo aquello que TODA nuestra familia jamás resolvió. Porque vinimos a repetir todo lo que ellos padecieron pero nunca superaron. Porque vinimos a cambiar la historia. Porque fuimos diseñados y estructurados (como casas) para ser tan lindos o tan horribles como ellos lo imaginaron. Para ser tan fuertes o tan débiles como ellos lo planearon.
Para estar tan solos o tan acompañados como ellos lo planearon.

Y claro que intervienen a lo largo de nuestra vida nuestras costumbres, nuestra religión, hasta el barrio en el que crecemos. Influye si estudiamos o si no estudiamos. Influye el país y la economía en la que nacemos, todo eso influye por supuesto. Pero la pólvora ahí está, lista para ser detonada y estallar en cualquier momento.

¿Y qué puede cambiar esto?
¿Quién puede resolver esto?

Tú y nadie más que tú.
En mi caso yo y nadie más que yo.

Porque si tomo conciencia, si razono, si de verdad me pongo a analizar cómo es mi familia. Con objetividad, con honestidad, sacando del camino creencias religiosas, sacando del camino expectativas soñadoras, sacando del camina romanticismos cursis, podremos descubrir cómo son las verdaderas estructuras de esas casas que llamamos “familiares”, “amigos”, “pareja”, “hijos”, etc.

Yo no puedo liberarme y ver la estructura real de mi madre mientras yo viva pensando en que es “mi santa madre”, “que me dio mi sopita”, “que ahora ya es mi mejor amiga”…no
Yo debo analizar a mi madre sin mi existencia. Yo debo analizar a mí por completo.
¿Cómo fue educada o criada esa niña, cómo fue su infancia, cómo fue su adolescencia, logró sus objetivos, tuvo sueños, quería hijos, cómo la trataban sus padres, la valoraban, la amaban, la valoraban, es valiente, es miedosa, es libre, es autosuficiente?
Debo imaginar que mi madre, es la vecina, una mujer que NO TIENE RELACIÓN CONMIGO y desde allí, desde ese punto de vista “sin apegos”, observar su estructura, comprender “sus daños”, comprender por qué la diseñaron así…y liberarme de ello.

Y lo mismo con mi padre, tíos, abuelos, bisabuelos, todos.

Porque tengo que “desmenuzar” a la familia para poder localizar de quién traigo tal o cual comportamiento, miedo, etc. Tal o cual paquetito de pólvora y sobre todo, reconocer todo aquello que puede hacerlos detonar.
Debo olvidar que mi abuelita es una lindura (no la veas como abuelita, salte de ese carril y analiza a tu abuela desde su niñez).
Olvida que tu padre es un gran hombre trabajador y honesto (salte de ese carril y lo mismo, analízalo desde su niñez, desde su relación con sus hermanos, desde su relación con su mismo padre o madre).

Es como si de pronto, fueras a “remodelar” cada una de las casas que son cada miembro de tu familia.
Arrancarás papeles tapiz, quitarás puertas y ventanas, quitarás yeso, plafones, todo…porque deberás llegar al concreto, varillas y cimientos de cada uno de ellos.
Encontrar sus miedos, sus errores, sus tragedias, sus frustraciones, encontrarás las vivencias de cada uno que provocaron el hecho de tú heredaras sus paquetitos de pólvora.
Este verdadero análisis te permitirá comprender que ninguno de tus síntomas, dolores, ansiedades, sufrimientos o lo que haya sido, fue tuyo jamás. Tú sólo viviste un “detonante”.

Ir redactando una carta de duelo, en donde expreses lo que vas descubriendo de tu familia, aquello en lo que no concuerdas, aquello que tú no consideras justo, aquello que te duele, lastima o molesta, irá descargando tus polvoritas. Te permitirá ir sanado esas relaciones AMOR-ODIO que realmente vives con tu madre, tu padre, tus hermanos, tus tíos, tus abuelos, etc.
Debes sentirte en paz, limpio, tranquilo, capaz de amar ahora si a toda tu familia porque sus estructuras las has comprendido y te has limpiado de ellas, porque ahora sí valoras esa sopita caliente, ese abrazo o ese beso de tu linda abuelita o tu mamá o tu papá.

Escribir para liberar, llorar, enojarte, limpiar tu estructura para que ahora seas tú la que diseñe tu casa, para que te diseñes fuerte, con los colores que a ti te guste, con las ventanas que más te gusten, que seas simplemente lo que mereces ser.

 

 

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