¿TUMORES? son emociones NO SANADAS

BIODESCODIFICACIÓN – TUMORES

4ª Etapa (Relación)

En Biodescodificación, cualquier tumor es la máxima señal, de que un problemita emocional que pudo haber quedado resuelto en el pasado no lo fue. Así como una ostra se protege de un granito de arena que entra a su «cuerpo» y lo va rodeando de una capa dura y brillante; los seres humanos recibimos «heridas emocionales» y las vamos cubriendo de grasa y tejido hasta formar un tumor.

Si vamos por vida, acumulando heridas, diciendo que estamos bien, que no pasa nada, que tenemos el control, que eso que vivimos o que nos sucedió no nos afectó, etc, seguro seremos poseedores de más un tumor.

Y dependiendo de la zona del cuerpo en la que formemos el tumor, será el tipo de impacto emocional recibido y no superado. Yo puedo tener una colitis por los corajes que hago y las cosas malas (emocionalmente) que no digiero. Pero si yo tengo tumores en el colon, sólo significa que esas cosas malas, aún las sigo recordando, les sigo dando vuelta, no las perdono, no olvido, guardo rencor.

Y lo mismo si es en el seno, la rodilla, la próstata, la vejiga, donde sea, da lo mismo. Son emociones no liberadas, que seguimos arrastrando por la vida.

Miomas, la enfermedad de moda, ¿será una casualidad? Mujeres y más mujeres uniéndose al hombre que creen ideal y que resulta una total falsedad. Pero como ellas no olvidan aunque perdonan, el cuerpo les grita que no se embaracen de él, que él no es el padre correcto para sus hijos, y ellas, hacen como que no ven. O bien ya tienen muchos hijos y deben parar. O no han tenido hijos, pero no es el momento.

O esos tumores en útero y matriz, que piden a gritos que las mujeres se liberen de tanto trauma emocional familiar o social con respecto a la sexualidad, a la maternidad, a liberar violaciones e incestos. A liberarse emocionalmente del hombre que las maltrata o maltrató.

Cada célula del cuerpo responde a cada una de las cosas que uno piensa o dice, nos escuchan, nos sienten. Nuestras células saben si vemos la vida como optimista y fabulosa o si ya nos rendimos y ya queremos irnos. Nuestras células, saben si realmente esa pareja que tenemos, ese trabajo, esa familia nos hacen felices. Escuchan cuando estamos con las personas que «queremos» y a sus espaldas les mentamos su madre.

Vamos por la vida sin aceptar lo que totalmente queremos o nos hace felices. Vamos por la vida acumulando rencores, para después, para vengarnos después, para lastimar después. Vamos por la vida, conviviendo con una pareja que no nos ama o a la que no amamos. Vamos por la vida, trabajando en cosas que odiamos, nos aburren o no nos gustan. Vamos por la vida criando monstruos dependientes en lugar de hijos emocionalmente sanos e independientes.

Vamos por la vida, dependiendo de los padres, el marido, los hijos como si fuéramos papalotes, sin voz propia.

Vamos por la vida, dejando la vida para después…

¿Y no queremos tener tumores?

Así como nuestro cuerpo puede sanarnos, nuestro cuerpo puede matarnos.

Dependerá de nosotros, de nuestra capacidad de perdonar, de olvidar, de dejar ir, de disfrutar plenamente cada momento de nuestra fabulosa vida.

Hay que reconocer que mientras no estemos en equilibrio, paz y armonía, nuestro cuerpo no lo está. Y nuestro cuerpo, no es bodega de rencores.

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